La alimentación es uno de los pilares fundamentales de la vida y de nuestra salud. Tener una buena alimentación no solo nos proporciona energía para nuestra rutina diaria, es un factor crucial en la prevención de enfermedades, en nuestra salud mental y un clave factor para la longevidad.
En este artículo nos centraremos en hablar sobre todos y cada uno de los factores y beneficios de una alimentación adecuada y, luego, hablaremos un poco sobre las bases de una dieta equilibrada y la gran diferencia que podría suponer en nuestras vidas.
Beneficios de una buena alimentación
Prevención de enfermedades crónicas:
Enfermedades cardiovasculares:
Las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte en el mundo y aunque haya algunos factores de riesgo que no se puede evitar, como la edad, puedes prevenirlos en gran mediad y uno de ellos es una buena alimentación.
Las dietas ricas en verduras, frutas, cereales, carnes magras y pescado ayudan en gran medida a prevenir cualquier problema cardiovascular. Además, evitar el consumo excesivo de sal o comidas ricas en sodio, el azúcar, alcohol, alimentos muy procesados o grasas trans, que se encuentran en comidas rápidas como las patatas fritas, es otro factor importante.
La dieta más saludable del mundo sería la mediterránea, ya que ha sido nombrada por 8 años consecutivos la dieta más equilibrada y saludable del mundo por más de 30 expertos del sector.
Aquí el enlace al artículo de la revista US News & World Report
https://health.usnews.com/best-diet/best-diets-overall
Mantenimiento del peso corporal:
El control del peso es un gran factor a tener en cuenta, aparte de una dieta equilibrada, debemos mantener un ejercicio regular para poder mantener el cuerpo un poco en forma y tener un peso saludable. Para poder mantener un buen peso la ingesta de alimentos ricos en nutrientes y bajos en calorías ayudan en gran medida a regular la energía del cuerpo para que podamos ejercitarnos adecuadamente.
Una mala dieta y una estilo de vida sedentario acaba provocando problemas de obesidad, los cuales son una de las principales razones de problemas del corazón y de diabetes tipo 2.
Según un estudio de la OMS (Organización Mundial de la Salud) de 2022, una de cada ocho personas en el mundo eran obesas y el 43% de los adultos de 18 años o más tenían sobrepeso. Esta cifra va en augmento con los años y es algo que deberíamos trabajar entre todos para evitarlo, no solo aplicándolo a nosotros mismos, sino también a las futuras generaciones.
Aquí el enlace al estudio realizado por la OMS:
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
Salud mental:
Hoy en día la salud mental es un factor de nuestras vidas que se está tomando cada vez más en serio, mayoritariamente debido a la pandemia, y el cual no deberíamos ignorar para nada. Aunque nos estemos concienciando más sobre este tema, se habla principalmente sobre métodos para tratar o lidiar algunos de estos problemas, pero no se le da el peso suficiente a como prevenirlos. La dieta es un factor de gran peso para prevenir estos problemas, ya que el consumo reiterado de los nutrientes como los ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B y antioxidantes, tienen un gran impacto positivo en nuestro estado mental, los cuales ayudan a prevenir la depresión y la ansiedad. Además, tener una dieta equilibrada contribuye a la agudeza mental, reduciendo el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Longevidad:
Está comprobado que las poblaciones que siguen dietas tradicionales basadas en alimentos naturales, como la dieta mediterránea, tienden a vivir más tiempo y con mejor salud. Según estudios, solo el 25% de nuestra genética define nuestra esperanza de vida, es decir, que el otro 75% es definido por nuestros hábitos.
Aquí un enlace de lo necesario para llevar una dieta equilibrada, en gran detalle, explicado por la OMS:
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
Componentes de una dieta equilibrada
Para entender como tener una dieta equilibrada, es necesario saber que nos aporta cada nutriente a nuestro cuerpo. Para ello, explicaré brevemente cuá les son los nutrientes esenciales, que nos aporta cada uno y como se dividen.
Macronutrientes
Los Macronutrientes son los nutrientes principales que forman los pilares de la nutrición y están divididos en los siguientes:
Carbohidratos:
Son la fuente principal de energía y se recomienda optar por los carbohidratos complejos, los cuales provienen de los cereales, las legumbres y los vegetales.
Proteínas:
Son esenciales para la reparación y reconstrucción de los tejidos. Las mejores fuentes de proteínas son las magras como el pollo, pescado, huevos y legumbres.
Grasas:
Son las que se encargan de la absorción de vitaminas y la salud celular. Se debería optar por las grasas no saturadas, las cuales provienen del aceite de oliva, aguacates y frutos secos.
Micronutrientes
Vitaminas:
Cada vitamina tiene una función específica y cada una de ellas tiene un rol en nuestro cuerpo. Por ejemplo, la vitamina C es importante para la piel y el sistema inmunológico, en cambio, las vitaminas B son cruciales para la producción de energía.
Minerales:
Otro componente de suma importancia para nuestro cuerpo, los cuales incluyen el calcio para los huesos, el hierro para el transporte de oxígeno y el magnesio para la función muscular.
Agua:
Como no, el agua es un componente fundamental para todas las funciones corporales. Es esencial mantener una buena hidratación para el transporte de nutrientes, la regulación de la temperatura corporal y la eliminación de toxinas.
Consejos para una buena alimentación
A continuación hablaré sobre cuáles son los principales consejos que se deberían seguir para una alimentación saludable.
Variedad y equilibrio:
Es importante incluir una amplia gama de alimentos en la dieta para asegurar un aporte completo de cada uno de los nutrientes esenciales que necesitamos.
Porciones Adecuadas:
Es importante comer con moderación para mantener un peso saludable y así evitar factores de riesgo de la salud.
Comidas regulares:
Es de suma importancia mantener unos buenos horarios de comida, ya que estabilizan los niveles de energía durante todo el día y evitan el hambre excesiva lo cual acaba conllevando comer alimentos sin mucho aporte nutricional e incluso perjudiciales para la salud.
Evitar alimentos procesados:
Es importante reducir el consumo de alimentos procesados y ricos en azúcares añadidos, grasas trans y sodio.
Incorporación de superalimentos:
Los superalimentos son aquellos que nos aportan una gran cantidad de nutrientes como las bayas, nueces, semillas y vegetales de hojas verdes.
Conclusión
Como hemos podido ver, el poder de una buena alimentación es indiscutible y va más allá de simplemente mantener un peso saludable. Está más que comprobado la importancia que tiene en nuestra salud física, mental y emocional y la gran diferencia que aporta para prevenir enfermedades.
Adoptar unos buenos hábitos alimenticios saludables no solo mejora la calidad de vida, sino que también prolonga la longevidad y el bienestar en general. Invertir en una buena alimentación es invertir en ti y una calidad de vida mejor.
