Mitos comunes sobre la nutrición y su razonamiento científico

En la era de la información, nunca antes habíamos tenido tanto acceso a consejos sobre alimentación y salud. Sin embargo, junto a la información respaldada por la ciencia, proliferan mitos que pueden confundir y llevar a decisiones poco saludables. Desmontar estas creencias con base científicas es clave para aprender a nutrirnos mejor.

Mitos comunes sobre la nutrición y su razonamiento científico

“Los carbohidratos engordan”

El mito: Muchas dietas populares demonizan los carbohidratos, asociándolos directamente con el aumento de peso.

La realidad científica:
Los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo y forman parte esencial de una dieta equilibrada. Lo que realmente influye en el aumento de peso es el exceso calórico, no un macronutriente en particular. La calidad de los carbohidratos es lo que importa: los integrales (avena, arroz integral, legumbres, frutas, verduras) aportan fibra, vitamina y minerales, mientras que los ultraprocesados ricos en azúcares simples sí pueden contribuir a picos de glucosa y hambre excesiva.

“Comer de noche engorda más”

El mito: Se cree que cualquier comida después de cierta hora se convierte automáticamente en grasa.

La realidad científica:
Lo que determina el aumento de peso es el balance energético diario, no la hora de la ingesta. Sin embargo, comer tarde puede asociarse a elecciones menos saludables (snacks ultraprocesados, comida rápida) y alterar el sueño, lo cual sí influye en el metabolismo. Además, estudios muestran que mantener horarios regulares de comida puede ayudar a sincronizar mejor los ritmos circadianos y favorecer la digestión.

“El huevo sube el colesterol y es malo para el corazón”

El mito: Durante años, el huevo fue evitado porque si yema contiene colesterol.

La realidad científica:
Hoy sabemos que el colesterol en los alimentos no afecta tanto los niveles de colesterol en sangre como se pensaba. El mayor impacto lo tienen las grasas saturadas y trans. El huevo, en cambio, es un alimento nutritivo y completo, rico en proteína de alta calidad, vitaminas (A, D, B12) y minerales. Estudios recientes indican que, en la mayoría de las personas sanas, un consumo moderado (hasta 1 huevo al día) no aumenta el riesgo cardiovascular.

“Los productos ‘light’ siempre son más saludables”

El mito: Asociar “light” con “saludable” es muy común, y mucha gente cree que puede consumirlos sin límite.

La realidad científica:
El término “light” puede referirse a una reducción en calorías, azúcares o grasas, pero no necesariamente convierte al producto en saludable. Algunos “light” están cargados de aditivos, sodio o azúcares añadidos para mejorar el sabor. La clave está en leer etiquetas y priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados por encima de cualquier versión industrial “light”.

“El café deshidrata”

El mito: Se suele decir que la cafeína actúa como diurético y, por tanto, el café resta hidratación.

La realidad científica:
Si bien la cafeína tiene un ligero efecto diurético, en personas habituadas al consumo este efecto es mínimo. Estudios han demostrado que el café y el té cuentan como aporte de líquidos dentro de la hidratación diaria. Lo que sí puede perjudicar es el exceso de cafeína, que genera nerviosismo, insomnio o palpitaciones, pero en cantidades moderadas no es dañino ni deshidrata.

“Hay que desintoxicar el cuerpo con jugos o dietas detox”

El mito: Los planes detox prometen limpiar el organismo de toxinas acumuladas.

La realidad científica:
El cuerpo ya cuenta con órganos especializados en desintoxicación: el hígado, los riñones, los pulmones y la piel. No existen pruebas científicas que respalden que los batidos o dietas detox eliminen toxinas de manera especial. Lo que sí hacen es aportar líquidos y micronutrientes, pero a menudo a costa de eliminar proteínas y fibra. La mejor “detox” es mantener una alimentación variada, hidratarse, dormir bien y evitar el exceso de alcohol o ultraprocesados.

“Todas las grasas son malas”

El mito: La grasa ha ido injustamente asociada con enfermedades cardiovasculares y obesidad.

La realidad científica:
Las grasas son esenciales para la vida: forman parte de las membranas celulares, regulan hormonas y ayudan a absorber vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Lo que importa es el tipo de grasa:

• Saludables: grasas insaturadas presentes en aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacate y pescado azul.
• Perjudiciales: grasas trans y exceso de grasas saturadas, presentes en ultraprocesados, frituras y bollería.

Conclusión

Los mitos nutricionales nacen de verdades a medias o de interpretaciones erróneas de la ciencia. Para cuidar la salud es fundamental:

• Priorizar alimentos frescos y poco procesados.
• Escuchar al propio cuerpo.
• Consultar fuentes confiables y profesionales de la salud.

Una buena nutrición no se trata de reglas rígidas ni de prohibiciones absolutas, sino de equilibrio, calidad y constancia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *